Llegada
Del cerro los Placeres,
yo me pase al barón,
Me vine al cordillera
Me vine al cordillera
en busca de tu amor
Te fuiste a cerro alegre
Te fuiste a cerro alegre
y yo siempre detrás...
La melodia resonaba en su cabeza. Era una canción que le era tan conocida que no era necesario poner atención a la radio.
Diego intentó acomodarse en el sillón del bus. Su metro noventa de estatura le impedía estar comodo. La espalda comenzaba a escocerle y sentía esa molesta punzada a la altura de los riñones.
Agradeció a los Poderes en lo Alto que el viaje de sólo de dos horas ya llegaba a su fin .

Sentía que Lucho Barrios anunciaba un cabio definitivo en la vida que le esperaba en la magica ciudad de los asensores.